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Noviembre de 2007, en el II FHLa, en la Paz, se dijo: “La resolución de conflictos históricos y el desarme progresivo y proporcional entre países de la región son temas fundamentales para la integración latinoamericana. “Las guerras no son iniciativa de los pueblos sino de los intereses económicos que los explotan” Estas visionarias propuestas adquirieron la connotación de demanda, ante la irracional amenaza de guerra gestada por la incursión militar del gobierno colombiano y la matanza hecha en territorio ecuatoriano a comienzos de marzo. Hecho que el FHLa condenó enérgicamente, a la vez que felicitó su resolución pacífica, exhortando a que en el futuro no se repitan nunca más agresiones de este tipo entre países de la región y a seguir el ejemplo de la revolucionaria decisión del Presidente Evo Morales de incluir en la nueva Constitución boliviana, “la renuncia a la guerra como forma de resolución de los conflictos”. Latinoamérica no necesita de lenguajes beligerantes, ni aventuras belicosas. Latinoamérica necesita paz para la transformación económica y la recuperación de los derechos políticos y sociales de sus pueblos. El FHLa pone el acento en las urgencias de hoy para que el proceso de transformaciones e integración en Latinoamérica llegue a buen puerto: el aumento demencial de la violencia contra la mujer, los jóvenes y niños; el sostenido deterioro de su biodiversidad por el calentamiento global; la recuperación de sus recursos naturales y energéticos hoy en manos de depredadoras multinacionales; la libertad de circulación de las personas y la libertad de radicación en toda la región; la resolución pacífica de los conflictos limítrofes históricos y el desarme progresivo y proporcional entre países de la región. Hoy más que nunca es necesario acelerar los proyectos de unión en lo político, económico, social y cultural. No deseamos un mundo uniforme, sino múltiple. Múltiple en las etnias, lenguas y costumbres. Múltiple en las localidades, las regiones y las autonomías. Múltiple en las ideas y aspiraciones. Múltiple en las creencias, el ateísmo y la religiosidad. Múltiple en el trabajo, múltiple en la creatividad. ¿Y por qué nos ocuparemos del futuro si las urgencias de hoy en el continente son de una magnitud insoportable? Porque cada vez más se manipula la imagen del futuro y se exhorta a soportar la situación actual como si se tratara de una crisis insignificante y pasajera. Sin embargo, es la imagen y representación de un futuro posible y bueno para todos lo que permite la modificación del presente y lo que posibilita toda revolución y todo cambio actual. Desde esta perspectiva, no hay otra salida que producir una transformación profunda de esta sociedad inhumana, abriéndola a la diversidad de las necesidades y aspiraciones humanas. Dicha transformación tendrá que asumir un carácter incluyente en base a la esencialidad humana. De ahí que, más allá de los cambios que se produzcan en las situaciones concretas de los países, su carácter deberá ser universalista y su objetivo mundializador. En este sentido, alentamos y participamos en toda acción que vaya en esta dirección. En el foro de La Paz reconocimos los principios de no discriminación y no violencia que animan al gobierno de Bolivia y agradecimos su compromiso asumido con los postulados del Foro Humanista Latinoamericano. Así difundimos este valioso intento e iniciamos innumerables acciones de apoyo internacional al proceso de cambio boliviano. El cambio simultáneo de lo social y lo personal mejorará las condiciones sociales, pero también es necesaria una búsqueda en el interior del ser humano, en lo profundo de cada uno, para conectar con los significados que han estado impulsando la evolución humana. Tenemos la necesidad de ir consolidando la unidad del Movimiento Social Latinoamericano, amplio y diverso, que se articule superando las fronteras físicas y mentales que nos separan, para reducir el poder del capital y fortalecer la decisión y participación de los pueblos, para avanzar hacia esa Nación Humana Universal a que aspiramos.
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